Restauradora Patricia Aparicio Bravo
Detalles
Luz rasante
Reverso
Artista:
Benito Quinquela Martín
Técnica:
óleo sobre tabla.
Título:
Claro de luna.
Medidas:
con marco incluido 150 x 130 cm. Tabla: 125 x 105 cm.
Año:
1961.
Diagnóstico:
Tal como puede comprobarse en las fotos, la obra presenta
un muy mal estado de conservación, con pérdida de capa pictórica y
desprendimientos, que, si no se lo detiene prontamente, se corre el riesgo de pérdida
total. Se puede ver que hubo un intento de intervención anterior. Además, la pintura
tiene suciedad superficial.
Restauración:
- Consolidación total.
- Limpieza técnica.
- Reintegración matérica.
- Reintegración cromática.
- Protección de la obra.
“Esta obra
realizada por BENITO QUINQUELA MARTÍN, pertenece a su serie de “Cementerios de
Barcos”, en la cual barcos semi hundidos y abandonados en las costas del
Riachuelo son los protagonistas, en contraposición a la mayoría de sus obras,
en las cuales hay actividad, trabajo y brillantes colores.
La serie
“Cementerio de Barcos” fue expuesta en Galería Witcomb, en agosto de 1961,
ocupando la Sala II. Las otras salas de la exposición individual de Quinquela
tenían: Tonalidades en gris, Tonalidades en días de sol y Nocturnos.
Como la
mayoría de sus obras está pintada al óleo, materia que utilizaba con abundancia
logrando sobre la madera o el lienzo empastes vigorosos.”
Zurbarán El Arte de los Argentinos
“En marzo
de 1890, según se ha dicho, el 1º de marzo, nació Benito Juan Martín, tal como
sus padres lo nombraran en la inscripción que colocaron en el manto en que lo
envolvieron para dejarlo en la “Casa de los Niños Expósitos” (hoy conocida como
“Casa Cuna”).
Ese 21 de
marzo de 1890, en que Benito fue dejado en la puerta de las Hermanas de la
Caridad, sólo se conoció de él lo que en lápiz escribieron en su pañuelo de
seda. “Este niño ha sido bautizado y se llama Benito Juan Martín”.
Ese
pañuelo de seda tenía bordada una flor y se encontraba cortado en diagonal por
la mitad, la otra mitad quedó en manos de quien lo dejó allí, bajo la ilusión,
tal vez, de algún día reclamarlo, cosa que no sucedió.
A los
siete años de edad, es adoptado por Manuel Chinchella (genovés) y Justina
Molina (entrerriana de origen indígena).
La familia
Chinchella, era muy humilde y vivían en el Barrio de La Boca. Se dedicaban a la
venta de carbón, material que por sus características, permitió que Benito, en
sus ratos libres, lo utilizara como elemento de pintura para desarrollar su
capacidad artística sobre el papel.
Desde
niño, tuvo que ayudar a sus padres en el trabajo de la carbonería, lo que le
impidió asistir a la escuela como un niño normal. Tuvo que abandonar el estudio
primario a muy corta edad, sabiendo apenas escribir, leer, sumar y restar.
En su
adolescencia, trabaja como peón en el puerto de La Boca y toma sus primeras
clases de dibujo.
Descubriendo
que, definitivamente, su amor estaba en plasmar colores y sentimientos en un
papel, costea sus estudios en el Conservatorio Pezzini Sttiatessi, en la Unión
de La Boca, donde perfecciona su arte bajo la supervisión de Alfredo Lázzari.
Rápidamente,
conoce el ascenso en su carrera pictórica y es reconocido, realizando su
primera exposición en el año 1910, en la Sociedad Ligure de Socorros Mutuos de
la Boca, junto a Vento, Maggiolo y Stagnaro, entre otros. A partir de allí, se suceden nuevas
presentaciones y exposiciones en los más importantes centros de arte nacionales
e internacionales:
Tras
largos años de gran trayectoria nacional e internacional y de una dedicación
absoluta a su obra pictórica y a su comunidad, habiendo llevado una intensa
vida de amor y pasión, muere a los 86 años, el 28 de enero de 1977.”
Fundación Benito Quinquela Martín
Estudios:
Con luz UV
Luego de observar y estudiar la obra, modifiqué el criterio de intervención, primero había pensado en realizar una veladura total con papel japonés y cola orgánica para consolidarlo y limpiarlo, pero dada su fragilidad, temí que, al retirar el papel, arrancase materia, por lo que cambié de estrategia y consolidé por impregnación con adhesivo orgánico, es más trabajoso, pero más controlado. Una vez estabilizado, fijando las descamaciones, limpié por vía húmeda y consolidé nuevamente con barniz consolidante. Más trabajo, pero más seguro.
El levantamiento o descamación de capa pictórica, se produjo por diferencia de comportamientos físicos, entre el soporte (tabla) y la capa pictórica y poca imprimación, la tabla contrae y dilata, y la pintura es rígida, por ende, no acompaña los movimientos.
Las cazoletas cuando son muy rígidas, no se las debe intentar corregir (aplanar).
Limpieza por vía húmeda
Ya comienzan a verse los colores originales.
Últimos ajustes, chequeo mínimos faltantes de estuco y reintegro volumétrica y cromáticamente.
Obra restaurada
Finalmente, he concluido con la restauración
de Claro de Luna, luego de muchas intervenciones con materiales reversibles y
retratables y criterios conservativos, la obra está estabilizada y recuperó su
lectura.
Recomendaciones: no exponer la obra a fuentes
de calor cercana (estufas de gas, que produce humedad). Mantener la temperatura
en 20° y la humedad relativa controlada, aproximadamente al 50%.
No exponer a corrientes de aire. No colgar en
pared con humedad. Poner en la pared donde se va a colgar la obra unas
almohadillas, para amortiguar las vibraciones (tipo Topetinas) No limpiar el
polvo con plumeros que puedan arrancar materia al engancharse.