martes, 27 de agosto de 2024

Restauración de óleo sobre tabla de Quinquela Martín

 

Foto enviada por el comitente, fecha de toma, estimada en 2017

Restauradora Patricia Aparicio Bravo

Fotos tomadas en la galería Zurbarán el 05/VII/2024

 Detalles







Luz rasante


Reverso





video mapeo total de deterioros
Firma en cuadrante inferior derecho.



Cartela con título y autor en el centro de travesaño inferior.

Artista: Benito Quinquela Martín

Técnica: óleo sobre tabla.

Título: Claro de luna.

Medidas: con marco incluido 150 x 130 cm. Tabla: 125 x 105 cm.

Año: 1961.

 

Diagnóstico:

Tal como puede comprobarse en las fotos, la obra presenta un muy mal estado de conservación, con pérdida de capa pictórica y desprendimientos, que, si no se lo detiene prontamente, se corre el riesgo de pérdida total. Se puede ver que hubo un intento de intervención anterior. Además, la pintura tiene suciedad superficial.

 

Restauración:

  1. Consolidación total.
  2.  Limpieza técnica.
  3. Reintegración matérica.
  4. Reintegración cromática.
  5. Protección de la obra.

 

“Esta obra realizada por BENITO QUINQUELA MARTÍN, pertenece a su serie de “Cementerios de Barcos”, en la cual barcos semi hundidos y abandonados en las costas del Riachuelo son los protagonistas, en contraposición a la mayoría de sus obras, en las cuales hay actividad, trabajo y brillantes colores.

La serie “Cementerio de Barcos” fue expuesta en Galería Witcomb, en agosto de 1961, ocupando la Sala II. Las otras salas de la exposición individual de Quinquela tenían: Tonalidades en gris, Tonalidades en días de sol y Nocturnos.

Como la mayoría de sus obras está pintada al óleo, materia que utilizaba con abundancia logrando sobre la madera o el lienzo empastes vigorosos.”

Zurbarán El Arte de los Argentinos

 

“En marzo de 1890, según se ha dicho, el 1º de marzo, nació Benito Juan Martín, tal como sus padres lo nombraran en la inscripción que colocaron en el manto en que lo envolvieron para dejarlo en la “Casa de los Niños Expósitos” (hoy conocida como “Casa Cuna”).

Ese 21 de marzo de 1890, en que Benito fue dejado en la puerta de las Hermanas de la Caridad, sólo se conoció de él lo que en lápiz escribieron en su pañuelo de seda. “Este niño ha sido bautizado y se llama Benito Juan Martín”.

Ese pañuelo de seda tenía bordada una flor y se encontraba cortado en diagonal por la mitad, la otra mitad quedó en manos de quien lo dejó allí, bajo la ilusión, tal vez, de algún día reclamarlo, cosa que no sucedió.

A los siete años de edad, es adoptado por Manuel Chinchella (genovés) y Justina Molina (entrerriana de origen indígena).

La familia Chinchella, era muy humilde y vivían en el Barrio de La Boca. Se dedicaban a la venta de carbón, material que por sus características, permitió que Benito, en sus ratos libres, lo utilizara como elemento de pintura para desarrollar su capacidad artística sobre el papel.

Desde niño, tuvo que ayudar a sus padres en el trabajo de la carbonería, lo que le impidió asistir a la escuela como un niño normal. Tuvo que abandonar el estudio primario a muy corta edad, sabiendo apenas escribir, leer, sumar y restar.

En su adolescencia, trabaja como peón en el puerto de La Boca y toma sus primeras clases de dibujo.

Descubriendo que, definitivamente, su amor estaba en plasmar colores y sentimientos en un papel, costea sus estudios en el Conservatorio Pezzini Sttiatessi, en la Unión de La Boca, donde perfecciona su arte bajo la supervisión de Alfredo Lázzari.

Rápidamente, conoce el ascenso en su carrera pictórica y es reconocido, realizando su primera exposición en el año 1910, en la Sociedad Ligure de Socorros Mutuos de la Boca, junto a Vento, Maggiolo y Stagnaro, entre otros.  A partir de allí, se suceden nuevas presentaciones y exposiciones en los más importantes centros de arte nacionales e internacionales:

Tras largos años de gran trayectoria nacional e internacional y de una dedicación absoluta a su obra pictórica y a su comunidad, habiendo llevado una intensa vida de amor y pasión, muere a los 86 años, el 28 de enero de 1977.”

Fundación Benito Quinquela Martín

 

 

Estudios:

Con luz UV



















Vistas al microscopio












Luego de observar y estudiar la obra, modifiqué el criterio de intervención, primero había pensado en realizar una veladura total con papel japonés y cola orgánica para consolidarlo y limpiarlo, pero dada su fragilidad, temí que, al retirar el papel, arrancase materia, por lo que cambié de estrategia y consolidé por impregnación con adhesivo orgánico, es más trabajoso, pero más controlado. Una vez estabilizado, fijando las descamaciones, limpié por vía húmeda y consolidé nuevamente con barniz consolidante. Más trabajo, pero más seguro.

El levantamiento o descamación de capa pictórica, se produjo por diferencia de comportamientos físicos, entre el soporte (tabla) y la capa pictórica y poca imprimación, la tabla contrae y dilata, y la pintura es rígida, por ende, no acompaña los movimientos.












 

Las cazoletas cuando son muy rígidas, no se las debe intentar corregir (aplanar).





Acomodando y adhiriendo escamas.





Aplanado de escamas con calor controlado sobre myler.

Preparación de estuco












Estuco Romano





 Estuco de faltantes



Estuco florentino.


Obra estucada.




 Limpieza de estucos


Limpieza por vía húmeda






 
Limpieza

 

Ya comienzan a verse los colores originales.









Reintegración cromática





Completada la reintegración cromática, ahora faltan algunos ajustes y la protección final.

Últimos ajustes, chequeo mínimos  faltantes de estuco  y reintegro volumétrica y cromáticamente.







Sólo falta la protección final.
último chequeo

Obra restaurada

 




 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Video obra restaurada

Finalmente, he concluido con la restauración de Claro de Luna, luego de muchas intervenciones con materiales reversibles y retratables y criterios conservativos, la obra está estabilizada y recuperó su lectura.

Recomendaciones: no exponer la obra a fuentes de calor cercana (estufas de gas, que produce humedad). Mantener la temperatura en 20° y la humedad relativa controlada, aproximadamente al 50%.

No exponer a corrientes de aire. No colgar en pared con humedad. Poner en la pared donde se va a colgar la obra unas almohadillas, para amortiguar las vibraciones (tipo Topetinas) No limpiar el polvo con plumeros que puedan arrancar materia al engancharse.